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El secano

Monovarietal o coupage: qué compras en cada uno

Por qué una mezcla de variedades no es un aceite inferior, qué información pierdes cuando la etiqueta no la especifica y cuál elegir según el uso.

Escrito por Familia Villafranca Bonilla7 min de lectura

Hileras de olivos plantados a marco regular sobre hierba seca, con el sol bajo entre los árboles
CazzJj · CC BY 2.0

Un coupage no es un aceite inferior: es un aceite distinto, hecho para buscar un equilibrio. Lo que cambia entre uno y otro no es la calidad, es cuánto puedes anticipar antes de abrir la botella. Con un monovarietal sabes aproximadamente qué te vas a encontrar; con una mezcla sin especificar, no.

Y ahí está el matiz que importa de verdad: el problema no es mezclar, es no decirlo. Un coupage con las variedades declaradas es información; un aceite que no menciona ninguna es un aceite del que no sabes nada.

Qué es cada cosa

Monovarietal. Una sola variedad de aceituna. Picual, arbequina, hojiblanca, cornicabra, royal, empeltre. La etiqueta la nombra.

Coupage. Mezcla de dos o más variedades, hecha a propósito para conseguir un perfil concreto. El término viene del vino y se usa igual: mezclar para equilibrar.

Mezcla sin especificar. Ni una cosa ni la otra: la etiqueta no dice qué lleva. Es lo más frecuente en el aceite de gran distribución, y no porque se esconda nada ilegal, sino porque el contenido cambia según de dónde se haya comprado el granel esa campaña.

Esa tercera categoría es la que causa la confusión, porque en la práctica se comporta como un coupage pero sin la parte buena: la intención.

Qué ganas con un monovarietal

Puedes anticipar el sabor. Es la ventaja principal y no es menor. Las cuatro grandes variedades españolas dan aceites que no se parecen entre sí:

  • Picual. Frutado verde intenso, amargor y picor marcados, tomatera y hoja de olivo. La más estable frente al calor y al tiempo.
  • Arbequina. Suave, dulce, almendrada. Poca amargura y picor discreto. Envejece antes.
  • Hojiblanca. Punto medio, herbácea, con un final ligeramente astringente.
  • Cornicabra. Con cuerpo, potente, algo más aromática. Manzana, aguacate, hierbas.

Saber la variedad es lo más parecido a probar el aceite que vas a tener antes de pagar. Está desarrollado en la comparativa de las cuatro.

Puedes emparejarlo con la comida. Un picual intenso sobre un tomate con sal funciona; sobre un lenguado al vapor lo domina. Una arbequina hace lo contrario. Con un monovarietal esa decisión es posible.

Y puedes repetir. Si un aceite te gustó, la variedad es la mitad de la razón. Sin ella, repetir es una lotería.

Qué ganas con un coupage bien hecho

Y aquí conviene ser justo, porque el monovarietal se ha convertido en sinónimo de calidad y no lo es.

Equilibrio. Cada variedad tiene un punto fuerte y un punto débil. La picual da estructura y estabilidad pero puede resultar agresiva; la arbequina da suavidad y aromas pero envejece antes. Mezclarlas bien puede dar algo más redondo que cualquiera de las dos.

Regularidad entre campañas. Un coupage permite compensar un año flojo de una variedad con otra. Es la razón por la que las marcas grandes lo prefieren: su producto tiene que saber igual en enero y en agosto.

Y es un oficio. Decidir proporciones, catar, ajustar. En vino nadie considera inferior a un ensamblaje; en aceite se ha instalado el prejuicio contrario, y no está justificado.

Las variedades más allá de las cuatro grandes

Un motivo poco mencionado para buscar monovarietales: es la única forma de llegar a las variedades minoritarias, que son de lo más interesante que da el olivar español y que jamás aparecerán identificadas en una mezcla.

Royal, de la zona de Cazorla, en Jaén. Da algo que no se parece a nada de la provincia: más suave, marcadamente afrutado, con recuerdos de fruta madura y manzana. Es escasa y merece buscarla.

Empeltre, de Aragón y Baleares. Dulce, con notas de almendra y un color dorado característico.

Manzanilla cacereña, verdial, changlot real, blanqueta, farga. Cada una con su perfil, y todas condenadas a desaparecer dentro de un coupage si nadie las embotella por separado.

Hay aquí un argumento que va más allá del gusto: las variedades minoritarias solo sobreviven si tienen mercado. Cuando un olivar de variedad local no encuentra comprador que la valore por lo que es, se arranca y se replanta con lo que rinde más. Comprar monovarietales raros es una de las pocas cosas que un consumidor puede hacer al respecto, y no cuesta nada además de la curiosidad.

Lo que de verdad decide, y no es esto

Un aviso para no sobrevalorar el criterio. Por delante de monovarietal o coupage pesan otras cosas:

La campaña. Un monovarietal de hace dos años es peor que un coupage de esta. Siempre.

La fecha de recogida. El mismo picual recogido en octubre y en enero da dos aceites distintos. La variedad marca el carácter; la recogida decide cuánto de ese carácter llega a la botella.

Los defectos. Si la aceituna esperó días amontonada, aparece el atrojado y se lleva por delante todo lo demás, sea una variedad o cinco.

Y el tiempo en la balda. El frutado verde y el picor se degradan con los meses, independientemente de qué haya dentro.

Puesto en orden: primero que no tenga defectos, después la campaña, después la fecha de recogida, y solo entonces la variedad.

Cuál elegir según el uso

Para tomar en crudo y disfrutar del aceite: monovarietal. Es donde el carácter se nota entero y donde saber qué esperas tiene más valor.

Para emparejar con platos concretos: monovarietal, sin duda. Picual con tomate, legumbres y verduras asadas; arbequina con pescado blanco, marisco y repostería fina.

Para tener un solo aceite en casa que valga para todo: un coupage equilibrado o una hojiblanca, que ya es de por sí un punto medio.

Para cocinar a diario, freír y sofritos: da igual. El calor destruye los matices de cualquiera de los dos, así que aquí manda el precio y el formato. El reparto por técnica está en qué aceite usar para cada cosa.

Y si estás empezando: monovarietales, uno cada vez. Es la forma de aprender qué te gusta. Cuando ya sepas que prefieres los intensos o los suaves, un coupage bien elegido tiene sentido.

Cómo se hace un coupage, y por qué no es echar y mezclar

Vale la pena saberlo para quitarle el prejuicio, porque el proceso se parece bastante a lo que hace un enólogo.

Primero se elabora cada variedad por separado. No se mezclan las aceitunas antes de moler: cada una entra en el molino por su cuenta y da su propio aceite, con su perfil y su analítica.

Después se cata cada uno. Frutado, amargor, picante, defectos. Se sabe con qué se cuenta.

Y entonces se ensaya la mezcla, en pequeño y en proporciones distintas, hasta encontrar la que da el resultado buscado. Un poco de arbequina redondea un picual demasiado agresivo; algo de picual da estructura y estabilidad a una arbequina que se quedaría corta de recorrido.

La proporción cambia cada campaña, porque cada año las variedades vienen distintas. Mantener un perfil constante exige ajustar la fórmula, no repetirla.

Ese último punto es justo lo que hace difícil el oficio y lo que explica por qué un coupage bien hecho tiene mérito: el objetivo es que el aceite sepa igual aunque el año haya sido distinto, y eso obliga a decidir cada campaña.

Lo que no tiene ese mérito es la mezcla que nace de comprar granel donde esté más barato. También es una mezcla, pero nadie la ha diseñado.

Cómo leerlo en la etiqueta

La variedad no es obligatoria, así que su presencia ya es información.

Lo que lees Qué significa
«100 % picual», «monovarietal arbequina» Una sola variedad
«Coupage de picual y arbequina» Mezcla declarada
«Coupage» a secas Mezcla sin especificar cuáles
Nada sobre variedad Casi siempre mezcla sin especificar

Y ojo con una trampa habitual: la variedad en el titular y nada en la ficha técnica. Manda la ficha. El recorrido completo está en cómo leer la etiqueta.

Una forma barata de decidir

Compra un monovarietal intenso y otro suave —un picual y una arbequina, por ejemplo— y pruébalos seguidos sobre dos rebanadas iguales de pan tostado.

En dos bocados vas a saber más sobre tu propio gusto que leyendo veinte fichas de producto. Y a partir de ahí, elegir deja de ser adivinar. El procedimiento está en cómo catar aceite en casa.

Nosotros hacemos picual y solo picual, y no por doctrina: es lo que hay en el olivar. Un monovarietal se puede describir con precisión, y eso es lo que permite que sepas a qué atenerte antes de abrir la botella.

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Preguntas frecuentes

¿Qué es un aceite de oliva monovarietal?
Un aceite elaborado con una sola variedad de aceituna: picual, arbequina, hojiblanca, cornicabra u otra. Su ventaja para quien compra es que se puede describir y anticipar: si sabes cómo sabe un picual, sabes aproximadamente qué te vas a encontrar antes de abrir la botella.
¿Es peor un aceite coupage que uno monovarietal?
No. Un coupage es una mezcla de variedades hecha para buscar un equilibrio que ninguna de ellas da por separado, y mezclar bien es un oficio. El problema no es la mezcla, es la falta de información: si la etiqueta no dice qué variedades lleva ni en qué proporción, no puedes anticipar a qué va a saber.
¿Cómo sé si un aceite es monovarietal o coupage?
Lo tiene que decir la etiqueta, y no es obligatorio. Si nombra una sola variedad, es monovarietal. Si dice «coupage» o enumera varias, es mezcla. Y si no menciona ninguna, casi siempre es una mezcla sin especificar, que es lo más habitual en el aceite de gran distribución.

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