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Cuándo comprar aceite de oliva: el calendario del año

En qué mes sale el aceite nuevo, cuándo está en su mejor momento y cómo saber si lo que compras hoy lleva ya un año en la botella.

Escrito por Familia Villafranca Bonilla8 min de lectura

Puesto de mercado cubierto con cestas de tomates, judías verdes y pimientos, y varios clientes eligiendo entre la verdura
NatalieMaynor · CC BY 2.0

Aceite nuevo, a partir de noviembre. Las primeras botellas de cosecha temprana pueden aparecer a finales de octubre, pero el grueso llega en noviembre y diciembre, y es cuando el aceite tiene todo el frutado verde, el amargor y el picor. A partir de ahí se va suavizando mes a mes hasta la campaña siguiente.

Ahora bien, «el mejor mes» depende de qué busques. Si quieres intensidad, noviembre. Si lo que quieres es tener siempre en casa una botella con poco tiempo abierta —que importa igual o más—, la respuesta es otra. Vamos por partes.

El año del aceite, mes a mes

El olivo trabaja con un calendario que no cambia mucho, y conocerlo resuelve la mitad de las dudas de compra.

Época Qué pasa en el campo Qué encuentras a la venta
Octubre Empieza la recogida en verde en las zonas más adelantadas Últimas botellas de la campaña anterior · primeras de cosecha temprana
Noviembre Plena campaña de cosecha temprana Aceite nuevo, en su punto más intenso
Diciembre Sigue la recogida, ya con fruta más madura Aceite nuevo, mucha oferta
Enero Final de campaña Aceite nuevo de recogida más tardía, más suave
Febrero-Abril Poda Campaña reciente, ya asentada
Mayo Floración Campaña reciente, empieza a suavizarse
Junio-Agosto Crece el fruto Aceite de 6-9 meses, notablemente más suave
Septiembre Envero: la aceituna cambia de color Fondo de campaña. Casi un año en botella

Fíjate en el salto de septiembre a noviembre: es el mismo producto, del mismo productor, y en la copa no se parecen.

Por qué el aceite de noviembre sabe distinto

No es marketing de temporada, es química.

Los compuestos que dan el amargor y el picor —y también los que dan el frutado verde, el olor a hierba y a tomatera— están en su máximo cuando la aceituna se recoge verde, y se degradan despacio con el paso de los meses. No se estropea: se apaga.

Eso convierte el picor en una especie de reloj. Un aceite que raspa la garganta es un aceite joven. No es una regla exacta, porque la variedad y la fecha de recogida pesan mucho, pero como orientación funciona notablemente bien. Está contado entero en por qué pica el aceite de oliva.

Así que si compras la misma botella en noviembre y en junio, la segunda te va a parecer más suave. No han cambiado la receta: el aceite ha envejecido en la botella, exactamente como se espera que haga.

El dato que hay que mirar todo el año

Aquí está el problema práctico: la fecha de cosecha no es obligatoria. La única que exige la ley es el consumo preferente, y se cuenta desde el embotellado, no desde la recogida.

Un aceite de la campaña 2024/2025 puede embotellarse en septiembre de 2026 y salir con un consumo preferente hasta 2028 impreso en el cuello. Todo correcto y todo legal, y aun así estás comprando un aceite de casi dos años.

Por eso, comprando en cualquier mes del año:

  • Busca la campaña. «Campaña 2025/2026», «cosecha de octubre». Es voluntaria, y por eso mismo significa algo: nadie imprime la campaña de un aceite viejo.
  • Si no está, resta dieciocho meses al consumo preferente. Es la vida útil que se suele asignar a un virgen extra, así que el cálculo te acerca a la fecha de embotellado.

El recorrido completo de la etiqueta está en cómo leer la etiqueta.

Dos estrategias, y las dos son razonables

Comprar en campaña. Noviembre-diciembre, aceite recién hecho. Es lo más espectacular y es cuando el aceite de cosecha temprana enseña todo lo que tiene. El inconveniente: si compras mucho de golpe, para junio ya no será ese aceite.

Comprar poco y a menudo. Menos vistoso y más consistente: siempre tienes una botella con poco tiempo abierta. Para el aceite de diario es lo más práctico.

La combinación que funciona en la mayoría de las casas es una mezcla de las dos: formato pequeño de gama alta comprado en campaña para crudo, y formato mayor de diario repuesto cuando toca.

Cuándo comprar según para qué lo quieras

Para tomar en crudo —pan, tomate, ensalada, el hilo final sobre unas legumbres—: compra en campaña y en formato pequeño. Es el único sitio donde la diferencia entre un aceite de noviembre y uno de junio se nota de verdad, y donde se gasta a cucharadas.

Para cocinar a diario —sofritos, guisos, plancha—: la fecha importa mucho menos, porque el calor se lleva por delante los matices igualmente. Aquí lo sensato es el formato que te salga a cuenta y reponer cuando se acabe. El reparto completo está en qué aceite usar para cada cosa.

Para freír: lo mismo. Un virgen extra sencillo hace el trabajo, y gastar aceite de cosecha temprana en una freidora es tirar lo que has pagado. Está en freír con AOVE.

Para regalar: en campaña, sin dudarlo. Un aceite recién hecho impresiona a quien lo recibe mucho más que uno de gama alta de hace dos campañas. Ideas en regalar aceite de oliva.

Por qué las primeras botellas se agotan

Un fenómeno de cada otoño que conviene entender para no llevarse un chasco.

La recogida en verde da bastante menos aceite: hacen falta más kilos de aceituna para llenar la misma botella, porque el fruto todavía no ha acumulado toda su grasa. Eso significa que el aceite de las primeras semanas es, por definición, escaso.

A eso se suma que es cuando más gente lo busca. El resultado es previsible: en muchas fincas pequeñas las primeras partidas se acaban antes de Navidad.

Si te interesa ese aceite concreto, lo práctico es avisar en octubre en vez de buscarlo en enero. Muchos productores mandan un aviso cuando sale la campaña, y ahí la lista de correo sí sirve para algo.

Por qué la campaña no cae siempre el mismo día

Una duda razonable de quien intenta planificar la compra: si el calendario del olivo es tan estable, ¿por qué la fecha se mueve cada año?

Porque lo que decide la recogida no es el calendario, es el árbol, y el árbol viene condicionado por los doce meses anteriores.

La floración de mayo. El olivo echa una cantidad enorme de flor y solo una fracción mínima cuaja en fruto. Si en esos días hay lluvia fuerte, viento seco o un golpe de calor, la cosecha queda comprometida antes de empezar.

El verano. Es cuando el fruto crece. En secano, un verano especialmente duro da aceituna más pequeña, y aceituna pequeña cambia la relación entre pulpa y hueso.

Las lluvias de otoño. Hacen engordar el fruto justo antes de la recogida. Un otoño seco da aceituna más concentrada; uno lluvioso, más grande y con más agua.

La vecería. El olivo tiende a alternar un año de mucha carga con uno de poca, porque el esfuerzo de una cosecha grande lo deja sin reservas para la siguiente. No es un fallo: es cómo funciona el árbol.

Y la altitud. En sierra las noches son más frescas, la maduración va más lenta y todo se retrasa respecto al llano. Dos fincas de la misma provincia pueden llevarse tres semanas.

La consecuencia práctica para quien compra es sencilla: si un año el aceite nuevo tarda en salir, no es mala señal. Casi siempre significa que se está esperando al punto en vez de recoger por calendario.

Y si compras fuera de temporada

No pasa nada, y conviene decirlo porque hay mucho alarmismo de temporada.

Un aceite bien elaborado y bien conservado en un depósito aguanta bastante mejor que embotellado en un lineal con luz. Comprar en mayo o en julio a un productor que guarda bien su aceite puede darte algo mejor que comprar en noviembre una botella que lleva meses en una balda iluminada.

Lo que cambia con los meses es el carácter: menos frutado verde, menos picor, más redondez. Hay gente a la que eso le gusta más. Un aceite de junio sobre unas legumbres funciona perfectamente; ese mismo aceite en noviembre habría raspado más.

Lo único que no tiene defensa es pagar precio de aceite nuevo por uno que no lo es, y para eso está la campaña en la etiqueta.

Resumen práctico

  • Aceite nuevo: a partir de noviembre. Lo más intenso del año.
  • Para crudo: compra en campaña, formato pequeño.
  • Para cocinar: da igual el mes, elige por formato.
  • Todo el año: mira la campaña. Si no está, resta 18 meses al consumo preferente.
  • Sin abrir: 12-18 meses desde la recogida, no desde la compra.
  • Abierto: uno a tres meses en plenitud. Compra lo que vayas a gastar.

Nuestra campaña empieza cuando lo dice el árbol, no el calendario: se recoge en verde y se muele el mismo día, y eso mueve la fecha unas semanas cada año. Cómo se decide ese día concreto está en el diario de campaña.

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Preguntas frecuentes

¿Cuándo sale el aceite de oliva nuevo?
A partir de noviembre, aunque las primeras botellas de cosecha temprana pueden aparecer a finales de octubre. La recogida en verde va de octubre a diciembre según la zona, la altitud y el año, y el aceite se embotella pocos días o semanas después de molerse. En zonas de sierra, más frías, todo se retrasa respecto al llano.
¿Cuál es el mejor mes para comprar aceite de oliva?
Noviembre y diciembre, si buscas aceite recién hecho con todo el frutado verde. Pero no es la única respuesta razonable: comprar poco y a menudo a lo largo del año hace que siempre tengas una botella con poco tiempo abierta, que en la práctica importa tanto como la fecha de cosecha.
¿Es malo comprar aceite de oliva en verano?
No es malo, es distinto. En julio el aceite de la campaña lleva medio año o más en botella y ha perdido parte del frutado y del picor. Sigue siendo perfectamente bueno si está bien conservado. Lo que conviene en esos meses es mirar bien la campaña y no pagar precio de aceite nuevo por uno que no lo es.

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