Saltar al contenido

Comprar

Por qué el aceite de oliva cuesta lo que cuesta

Sequía, cosechas cortas, costes y especulación. Qué hay detrás del precio del aceite de oliva y qué parte de lo que pagas llega al que lo cultiva.

Escrito por Familia Villafranca Bonilla12 min de lectura

Vista aérea de plantaciones jóvenes de olivar: hileras de árboles pequeños sobre tierra rojiza dividida en parcelas
Lars Plougmann · CC BY-SA 2.0

Si has entrado aquí buscando por qué está tan caro el aceite de oliva, la respuesta corta es que ya no lo está tanto: en el verano de 2026 el precio en origen se ha quedado en la tercera parte de lo que llegó a valer, y en el lineal el litro de virgen extra de marca blanca ha vuelto a los cuatro euros y pico. Lo que pasó entre 2022 y 2024 fue que dos cosechas seguidas se quedaron cortas por la sequía. Lo que pasa ahora es el problema contrario.

Vamos con las dos cosas, con las cifras y con la fecha de cada cifra, porque en este asunto un número sin fecha no vale nada.

La respuesta corta, por si no lees más

  • La subida fue de cosecha, no de codicia. España pasó de producir en torno a un millón y medio de toneladas a 662.400 en la campaña 2022/23.
  • El pico se alcanzó en 2024. La OCU midió el virgen extra de marca a 15,33 € el litro de media en abril de ese año.
  • Ha bajado mucho. En julio de 2026 el virgen extra en origen rondaba los 3,50 €/kg.
  • En el lineal bajó más tarde y más despacio. Es un patrón conocido: los precios suben como un cohete y bajan como una pluma.
  • Ahora el problema es el de abajo. Producir un kilo de aceite cuesta de media 3,26 €, y en olivar tradicional de secano bastante más.
  • Un aceite de finca no cuesta más por prestigio. Cuesta más porque hacen falta más kilos de aceituna y más horas por litro.

Qué pasó entre 2022 y 2024

En 2022 hubo una primavera muy seca y unas olas de calor que pillaron al olivo en floración y cuajado. El árbol tiró la cosecha. La campaña 2022/23 cerró en España con 662.400 toneladas de aceite según los boletines del Ministerio de Agricultura, cuando una campaña normal de aquellos años se movía entre el millón y el millón y medio.

La siguiente no arregló nada. El Ministerio estimó la campaña 2023/24 en 765.300 toneladas: un 15 % más que la anterior, sí, pero un 34 % por debajo de la media de las cuatro campañas precedentes. Dos años seguidos de media cosecha en el mayor productor del mundo.

El aceite no es un producto que se pueda fabricar más deprisa cuando falta. Solo hay una cosecha al año, tarda doce meses en volver y el árbol tiene su propia memoria: un año de sequía se paga también al siguiente. Así que la única variable que podía moverse era el precio, y se movió.

En el supermercado la subida fue brutal y está bien documentada. Según la OCU, el aceite de oliva suave de marca blanca pasó de 2,35 € el litro en diciembre de 2020 a 7,66 € en diciembre de 2023, un 225 % más. Y siguió: en abril de 2024 la misma organización medía el virgen extra de marca a 15,33 € el litro de media y el suave de marca blanca a 9,21 €. Ahí es donde se acuñó la frase de que el aceite se había puesto por las nubes, y ahí es donde empezaron a ponerle alarma antirrobo a las botellas.

Qué ha pasado desde entonces

La producción se recuperó y el precio se dio la vuelta. La campaña 2025/26 cerró en España en torno a 1,29 millones de toneladas, un 8,8 % menos que la anterior pero muy por encima de los años malos, según el balance de mercado publicado en junio de 2026. Curiosamente Jaén, que es la provincia que más produce, tuvo un año flojo: 386.975 toneladas, un 31,3 % menos que la campaña anterior.

Aun así, el precio siguió cayendo. En la media de octubre de 2025 a mayo de 2026 el virgen extra en origen estuvo en 4,39 €/kg, un 7,1 % por debajo del mismo periodo del año anterior. Y en verano bajó más: en la semana del 21 al 27 de julio de 2026 el sistema Poolred registró el virgen extra a 3,52 €/kg, y el picual de Jaén a 3,435 €/kg.

En el lineal, una comparativa publicada el 11 de julio de 2026 encontraba el litro de virgen extra de marca blanca entre 4,65 y 4,94 € en botella de un litro, y entre 4,19 y 4,59 € por litro en garrafa de cinco. Es decir: de los quince euros de abril de 2024 a menos de cinco. La bajada ha sido real y grande.

Por qué el precio del lineal no baja al ritmo al que sube

Esta es la parte que más mosquea a la gente, y tiene explicación.

Cuando el aceite en origen sube, la subida llega al lineal en semanas. Cuando baja, tarda meses. No es una impresión: es un comportamiento tan repetido en los mercados de alimentos que tiene nombre propio, el efecto cohete y pluma. Sube como un cohete y baja como una pluma.

Las razones, en orden de importancia:

  1. El envasador compró antes. Lo que hay hoy en la estantería se compró hace tres, seis o nueve meses, al precio de entonces. Bajar el precio de venta antes de vender ese aceite es vender a pérdida.
  2. Cambiar un precio cuesta dinero. Etiquetas, cartelería, negociación con la cadena, contratos de suministro cerrados a plazo. Nada de eso se mueve en una semana.
  3. Nadie tiene prisa por bajar. Si el consumidor ya ha aceptado un precio, el que baja primero regala margen. Solo se baja cuando bajan los demás o cuando deja de venderse.
  4. El impuesto se movió por el camino. El aceite de oliva tuvo el IVA al 0 % en el verano de 2024, al 2 % de octubre a diciembre de ese año y desde el 1 de enero de 2025 tributa al 4 %, el tipo superreducido, ya de forma permanente. Cada uno de esos saltos ensució la comparación de un año con otro.

Precio en origen y precio en el lineal no son lo mismo

Aquí hay dos trampas de lectura que conviene desactivar.

La primera es la unidad. El precio en origen se publica en euros por kilo; el del supermercado, en euros por litro. Y un litro de aceite pesa unos 0,916 kg. Así que cuando leas «3,52 €/kg en origen», para compararlo con la botella tienes que multiplicar: son unos 3,22 € por litro. No es un detalle menor: se come casi el 10 % de la diferencia que la gente cree ver.

La segunda es qué incluye cada precio. El de origen es aceite a granel, sin filtrar del todo, en un depósito de la almazara. El del lineal incluye filtrado, botella, tapón, etiqueta, envasado, palé, transporte, la logística de la cadena, su margen y el IVA.

Con los números de julio de 2026 la cuenta sale así: litro más barato del lineal, 4,65 €. Quítale el 4 % de IVA y quedan unos 4,47 €. El aceite a granel dentro de esa botella valía unos 3,22 €. O sea que en torno al 70 % de lo que pagas por una marca blanca es el aceite en sí, y el resto se reparte entre envase, transporte, distribución y márgenes.

Ese 70 % es alto comparado con casi cualquier otro alimento del supermercado. El aceite de oliva no es un producto donde la cadena se quede con la mayor parte del precio. Es un producto donde el problema está en el otro extremo.

Cuánto de lo que pagas llega al que cultiva

El precio en origen es lo que cobra la almazara o la cooperativa por el aceite a granel. De ahí salen todavía el coste de molturación, el análisis, el almacenamiento y la gestión. Lo que le queda al agricultor es menos.

Y ahora el dato importante. El estudio de costes de AEMO publicado en julio de 2026 cifra el coste medio de producir un kilo de aceite en España en 3,26 €, con un reparto muy desigual según el tipo de olivar:

Tipo de olivar Coste por kilo de aceite
Seto de regadío 3,08 €
Seto de secano 3,17 €
Intensivo de regadío 3,20 €
Intensivo de secano 3,52 €
Tradicional mecanizable de regadío 4,18 €
Tradicional mecanizable de secano 4,67 €
Tradicional no mecanizable de secano 5,31 €

Compara esa columna con los 3,52 €/kg que marcaba Poolred aquel mismo mes. Solo los sistemas de arriba están en verde. El mismo estudio calcula que alrededor del 75 % del olivar español está vendiendo por debajo de coste o al filo, y que los costes han subido cerca de un 57 % en seis años por mano de obra, maquinaria, energía y fertilizantes.

Dicho en corto: el aceite barato de 2026 no lo está pagando el consumidor ni la cadena. Lo está pagando el olivar viejo, el de pendiente, el que no se puede recoger con máquina. Ese es el que se arranca.

Por qué un aceite de secano y de cosecha temprana cuesta más de producir

Dos razones, y las dos son aritmética.

Menos kilos por hectárea. Un olivar de secano vive de lo que llueve. Da menos fruto, con más irregularidad de un año a otro, y si está en ladera hay trabajo que sigue haciéndose a mano porque no entra la máquina. El coste fijo —poda, tractor, jornales— es parecido al de una plantación en llano, pero se reparte entre muchos menos kilos. Por eso el tradicional no mecanizable de secano está arriba del todo en la tabla de AEMO, con 5,31 €/kg.

Menos rendimiento graso. El rendimiento graso es el porcentaje del peso de la aceituna que acaba siendo aceite, y sube según el fruto madura. Con mucha variación según el año y la zona, la regla es esta: con aceituna madura pueden bastar unos cinco kilos de fruta para llenar un litro; con aceituna verde de octubre hacen falta siete u ocho. La fruta ya está pagada, así que ese litro sale de entrada bastante más caro.

Junta las dos cosas —menos kilos por hectárea y más kilos por litro— y tienes la razón entera de que un aceite de secano y de recogida temprana no pueda competir con el precio de una garrafa. No es una prima de exclusividad. Es que el número no da.

Hay una tercera, menos evidente: un aceite así se vende en menos cantidad. Los costes de embotellar, etiquetar y enviar mil botellas son mucho peores por unidad que los de embotellar un millón.

Qué estás pagando en cada caso

Tres escenarios, sin adornos.

Garrafa de virgen extra de marca blanca, sobre 4,20 € el litro. Estás pagando aceite correcto, casi siempre de mezcla de varias procedencias y de aceituna madura de variedades de mucho rendimiento. Legalmente es virgen extra y suele estarlo. No sabes de qué finca viene, ni de qué campaña, ni cuándo se recogió. Para freír a diario en una casa donde se fríe mucho, es una compra razonable y no vamos a decir lo contrario.

Virgen extra de marca en botella, entre 6 y 10 € el litro. Aquí empiezas a pagar selección: a veces variedad declarada, a veces campaña, casi siempre un envasado mejor. La horquilla es tan ancha porque dentro hay de todo, desde marcas que solo envasan hasta marcas que producen.

Aceite de finca, de cosecha temprana, con campaña y origen en la etiqueta. Es lo que hacemos nosotros y es lo más caro por litro. Lo que pagas es la aceituna verde —esos siete u ocho kilos por litro—, la recogida en ladera, la molienda del mismo día y una escala pequeña. Lo que recibes es un aceite del que puedes saber el año, el sitio y quién lo hizo.

Cuándo no te compensa comprar un aceite de finca

Con la mano en el corazón, hay casos en los que no.

  • Si tu consumo es sobre todo fritura de volumen. Freír con virgen extra es buena idea y aguanta mejor que cualquier aceite de semillas, pero si en tu casa se fríe todos los días, la garrafa del supermercado es la compra sensata. Guarda el aceite de finca para el crudo.
  • Si no sabes todavía qué aceite te gusta. Un Picual de cosecha temprana amarga y pica. Antes de comprometerte con un formato grande, prueba medio litro. Y si te va más un aceite suave, una Arbequina te va a hacer más feliz y cuesta menos.
  • Si el aceite se te va a quedar meses abierto. Comprar caro y dejarlo perder es la peor de las opciones. Aquí contamos cuánto dura de verdad una botella abierta.

Cómo comprar bien ahora mismo

Cuatro reglas que valen tanto en el súper como fuera de él:

  1. Compara por litro, no por envase. Es la única forma de saber qué estás pagando.
  2. Mira la campaña antes que el precio. Un aceite del año pasado a buen precio sigue siendo un aceite del año pasado.
  3. Desconfía del virgen extra muy por debajo del coste de producción. Si el kilo de aceite cuesta 3,26 € de media producirlo, un litro embotellado a tres euros no cuadra.
  4. Ten dos aceites en casa. Uno de diario para el calor y otro para el crudo. Es más barato que forzar a uno solo a hacer las dos cosas.

Si quieres ver cómo se traduce todo esto en nuestros formatos y en el precio por litro de cada uno, está en la página de compra, con los portes y la forma de pedir. No hay carrito: se manda el pedido, se confirma el importe y luego se paga.

Y si lo que quieres es probar antes de decidir, medio litro es la manera barata de hacerlo.

Botella 500 ml

Vidrio oscuro. El formato de casa.

12,50 €25,00 € por litro

Probar medio litro

Preguntas frecuentes

¿Por qué subió tanto el precio del aceite de oliva?
Porque hubo dos cosechas seguidas muy cortas. España produjo 662.400 toneladas en la campaña 2022/23 y unas 765.300 en la 2023/24, según el Ministerio de Agricultura, un 34 % por debajo de la media de las cuatro campañas anteriores. Con menos aceite y la misma demanda, el precio se disparó: el aceite de oliva suave de marca blanca pasó de 2,35 euros el litro en diciembre de 2020 a 7,66 en diciembre de 2023, según la OCU. La sequía y las olas de calor en floración fueron la causa de fondo.
¿Ha bajado el precio del aceite en 2026?
Sí, y mucho. En julio de 2026 el virgen extra en origen rondaba los 3,50 euros el kilo según el sistema Poolred, lejos de los máximos de 2024. En el supermercado, el litro de virgen extra de marca blanca se movía entre 4,65 y 4,94 euros en botella de un litro, según una comparativa de julio de 2026. El problema ahora es el contrario: a esos precios buena parte del olivar español está vendiendo por debajo de lo que le cuesta producir.
¿Cuánto del precio se lleva el agricultor?
Más de lo que la gente supone, pero menos de lo que necesita. Al precio de origen de julio de 2026, unos 3,50 euros el kilo, el aceite a granel equivale a unos 3,20 euros por litro, y el litro más barato del lineal estaba en 4,65. O sea que en torno al 70 % del precio de una marca blanca es el aceite en sí. El problema no es el reparto: es que producir un kilo cuesta de media 3,26 euros según el estudio de costes de AEMO de julio de 2026, y en olivar tradicional de secano sube a 4,67, así que el margen es negativo.

¿Quieres probarlo?

Todo lo que cuentan estas páginas acaba en la misma botella: Picual de secano de Marmolejo, recogido en verde y molturado el mismo día.

Ver formatos y precios