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Aceite de Jaén

Picual de Marmolejo: qué distingue a esta aceituna

Por qué la variedad más plantada del mundo sabe distinto según dónde crezca, y qué le aportan el suelo, la altura y la sierra en esta franja de Jaén.

Escrito por Familia Villafranca Bonilla7 min de lectura

Olivo grande en primer plano y, detrás, laderas plantadas de olivos junto a un campo de cereal segado
Ziegler175 · CC BY-SA 3.0

La variedad pone el carácter; el sitio pone la intensidad. Un picual siempre va a ser reconociblemente un picual —frutado verde, amargor, picor en la garganta—, pero cuánto de cada cosa depende del suelo, de la altura, del agua y sobre todo de la fecha de recogida.

Y en Marmolejo eso tiene una particularidad: el mismo municipio produce picual de vega y picual de ladera, y no se parecen tanto como cabría esperar de la misma variedad.

Por qué picual y no otra

En Jaén la picual supone más del noventa por ciento del olivar, y en esta franja es prácticamente lo único que hay. No es casualidad ni tradición ciega.

Se adapta a suelos pobres. Calizos, pedregosos, poco profundos. Terrenos donde el cereal rinde poco y muchos cultivos sufren.

Aguanta la sequía. Raíz profunda y tolerancia real al estrés hídrico, que en secano es la condición de partida.

Produce con regularidad. Dentro de lo que permite la vecería, es una variedad fiable.

Y da buen rendimiento graso, que en un cultivo donde hacen falta varios kilos de fruta por litro no es un detalle menor.

Dicho de otra forma: la picual no ganó Jaén por ser la más fina, sino por ser la que funcionaba en todas partes.

Cómo sabe una picual

El perfil de la variedad, antes de entrar en lo local:

En nariz. Frutado verde intenso. Los descriptores clásicos son tomatera —la planta, no el fruto—, hoja de olivo y hierba recién cortada. De fondo, almendra verde, manzana verde e higuera.

En boca. Entrada limpia y amargor claro que sube a mitad de recorrido.

Y al final, el picor, que es su firma: llega tarde y en la garganta, un segundo o dos después de tragar, y a veces hace toser. No se percibe con la lengua sino con un receptor de la faringe, y por eso aparece con retraso.

Ninguna de esas tres cosas es un defecto. En la cata oficial el frutado, el amargor y el picante son atributos positivos. En por qué pica el aceite de oliva.

Su particularidad técnica: la estabilidad

Aquí está lo que de verdad distingue a la picual de las otras tres grandes españolas, y tiene consecuencias prácticas.

Es la más estable, por dos motivos que se refuerzan:

  • Mucho ácido oleico, una grasa monoinsaturada bastante más difícil de oxidar que las poliinsaturadas.
  • Mucha carga de compuestos fenólicos, que son los mismos que dan el amargor y el picor y que además frenan la oxidación mientras se van consumiendo.

Lo que eso significa en tu cocina: aguanta más tiempo en botella y se comporta mejor en la sartén que una arbequina o que la mayoría de aceites comunes. La comparación completa está en las cuatro variedades.

Qué le aporta esta franja de Jaén

Ahora lo local, que es de lo que va esta entrada.

El suelo. En la falda de Sierra Morena es pobre, pedregoso y poco profundo, sobre materiales antiguos y silíceos —no calizos como los de las sierras del este—. El árbol trabaja más para sacar menos, y lo que saca viene más concentrado.

La altura y el frío nocturno. Las noches en la ladera son más frescas que en el llano, incluso en verano. Esa oscilación ralentiza la maduración: en la misma fecha de noviembre, la aceituna de arriba está más verde que la de la vega. Para quien busca recogida temprana, la ventana dura más.

El secano. Ahí arriba no hay con qué regar, así que el olivo pasa sed en verano. Menos fruta y más concentración, incluidos los fenoles. Está desarrollado en aceite de secano en Marmolejo.

Y la baja densidad. En suelo pobre y sin agua, los árboles van separados: plantar denso significaría que ninguno saca lo suficiente.

Vega y ladera: el mismo pueblo, dos aceites

Lo que hace singular a Marmolejo es que las dos cosas conviven en pocos kilómetros.

Picual de vega Picual de ladera
Terreno Llano, suelos profundos Pendiente, suelo pobre y pedregoso
Agua Con frecuencia regado Secano
Maduración Adelantada Retrasada por el frío nocturno
Producción Alta Baja
En la copa Más suave, más regular Más cuerpo, más amargor, más picor
Recolección Mecanizable Vibrador, y vara en lo empinado

Ninguno está mal: son dos productos con costes y usos distintos. Pero explican por qué, comprando aquí, la pregunta útil no es de qué pueblo es sino de qué parte del pueblo.

Para qué sirve un picual de aquí en la cocina

La intensidad de un picual de ladera no encaja igual en todos los platos, y saberlo evita decepciones.

Donde brilla:

  • Tomate con sal. Es el emparejamiento canónico y no es casualidad: el frutado a tomatera del picual enlaza directamente con la fruta.
  • Pan tostado, con o sin tomate. El calor del pan redondea el picor y abre los aromas.
  • Legumbres y purés, con el hilo en crudo al servir.
  • Verduras asadas, pimiento y berenjena sobre todo.
  • Quesos curados y carnes rojas, donde la grasa pide algo que la corte.

Donde conviene bajar de intensidad:

  • Pescado blanco al vapor y marisco delicado. El picual domina.
  • Repostería fina de sabor suave.
  • Mayonesas, salvo mezclando con un aceite más neutro.

Y donde no compensa gastarlo: freír y sofritos largos. El amargor y el picor que hacen especial a un picual de secano se degradan con el calor, así que ahí un picual sencillo hace el mismo trabajo. El reparto completo está en qué aceite usar para cada cosa.

Si vienes de aceites suaves y la primera cucharada te raspa, no es que el aceite esté mal: prueba sobre pan templado con una pizca de sal antes de decidir nada.

Lo que la variedad no decide

Para no atribuirle al picual más de lo que le toca:

La fecha de recogida pesa más. Un picual de enero es suave; el mismo picual de octubre raspa. Es la mayor de las variables.

Las horas hasta el molino pesan más que el terreno. Si la aceituna espera amontonada fermenta y aparece el atrojado, y ese defecto se lleva por delante cualquier virtud de origen. En del árbol al molino.

Y el tiempo en la botella se lo lleva todo. El frutado verde y el picor se degradan con los meses, sea el picual de donde sea.

Puesto en orden: sin defectos primero, después la fecha de recogida, después el terreno y el agua, y la variedad como marco de todo lo anterior.

La picual fuera de Jaén

Un apunte que ayuda a situar lo local, porque esta variedad ya no es solo de aquí.

Es la aceituna más plantada del planeta. Desde Jaén se ha extendido a otras provincias andaluzas, a Portugal y a plantaciones nuevas en América y en Oriente Medio, porque combina resistencia, rendimiento y estabilidad.

Y eso plantea la pregunta obvia: si la picual se cultiva en medio mundo, ¿qué diferencia a la de aquí?

La respuesta honesta es que no hay una respuesta mágica. No existe un compuesto exclusivo del picual de Marmolejo. Lo que hay son condiciones de cultivo que se dan aquí y no en una plantación intensiva y regada de otro sitio: ladera, secano, suelo pobre, baja densidad, maduración lenta y recogida temprana.

Esas condiciones son replicables en teoría y poco frecuentes en la práctica, porque todas empujan hacia producir menos. Una plantación pensada para rendir no elige ninguna de ellas.

Dicho de otra forma: lo que distingue a este picual no es un secreto del terreno, es una suma de decisiones y limitaciones que reducen la producción. Y por eso se puede explicar sin misticismo y se puede comprobar en la copa.

Cómo probarlo

La forma de comprobar todo esto no cuesta nada: compra dos picuales distintos y pruébalos seguidos. Uno de cosecha temprana y otro corriente, o uno de sierra y otro de campiña.

Dos cucharadas en un vaso, tápalo con la palma, caliéntalo moviéndolo y huele. Después un sorbo pequeño, aspirando aire entre los dientes. Puestos al lado, diferencias imposibles de describir en abstracto se vuelven obvias en dos bocados. El procedimiento está en cómo catar aceite en casa.

Nosotros hacemos picual y solo picual, de una finca en la falda de la sierra al norte de Marmolejo, de secano, recogida en verde y molida el mismo día.

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Preguntas frecuentes

¿Por qué se cultiva picual en Marmolejo?
Por lo mismo que en el resto de Jaén: es la variedad que mejor se adapta a suelos calizos y pobres, aguanta la sequía y produce con regularidad donde otras no lo harían. En la provincia supone más del noventa por ciento del olivar, y en la franja de Sierra Morena donde está Marmolejo es prácticamente lo único que hay.
¿Sabe igual el picual en todas partes?
No. La variedad marca el carácter —frutado verde, amargor y picor— pero la intensidad cambia bastante según el suelo, la altitud, si el olivar se riega y sobre todo cuándo se recoge. Un picual de ladera y secano recogido en verde y uno de vega regado y recogido en enero son dos aceites que cuesta relacionar.
¿Qué hace especial al picual frente a otras variedades?
Es la más estable de las grandes variedades españolas. Su alto contenido en ácido oleico, que es una grasa monoinsaturada difícil de oxidar, y su elevada carga de compuestos fenólicos hacen que aguante mejor el paso del tiempo en la botella y el calor de la sartén que cualquier otra variedad común.

¿Quieres probarlo?

Todo lo que cuentan estas páginas acaba en la misma botella: Picual de secano de Marmolejo, recogido en verde y molturado el mismo día.

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